Entrenamiento en ayunas

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Entrenamiento en ayunas

El entrenamiento en ayunas consiste en, como dice el nombre, entrenar por la mañana sin haber ingerido todavía ningún alimento. Los objetivos suelen ser dos: maximizar el consumo de las grasas o mejorar la capacidad de los depósitos de glucógeno por supercompensación.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que mientras dormimos el cuerpo también gasta energía, simplemente para mantener el funcionamiento de todos los sistemas. Más concretamente, el sistema nervioso únicamente puede emplear glucógeno como fuente de energía, ya que es el único nutriente capaz de sobrepasar la barrera encefálica. Las reservas de glucógeno son bastante limitadas, por lo que, cuando nos levantamos, se encuentran a niveles bastante bajos.

En segundo lugar, no puede realizar este tipo de entrenamiento cualquier persona. Sólo aquellos que ya tengan una mínima base aeróbica sentirán los efectos positivos, ya que tienen una mayor facilidad para trabajar a intensidades lo suficientemente bajas como para estimular el metabolismo de las grasas. Los sujetos que estén iniciándose en la práctica deportiva deberán, por tanto, evitarlo.

Ejercicio intenso vs. Ejercicio suave.

Debemos diferenciar entre los ejercicios intensos y suaves. En los ejercicios intensos se utiliza como fuente de energía el glucógeno. Así pues, hacer entrenamiento de este tipo en ayunas puede ser muy peligroso, ya que el riesgo de caer en una hipoglucemia es muy alto. Además, el organismo necesitaría obtener glucógeno a través de otras vías, y en casos de necesidad urgente se emplearán tanto los ácidos grasos como las proteínas para lograrlo. Esta última opción implica una pérdida de masa muscular y una caída del sistema inmunológico (el cual está compuesto en gran parte por proteínas). Este problema podría aliviarse en el caso de que se hiciera una ingesta de hidratos de carbono de rápida asimilación en los primeros minutos del ejercicio.

En el ejercicio suave son las grasas las que proporcionan la mayor parte del suministro energético, por lo que no debería haber problemas. La combinación de ejercicio suave con ayuna puede, en consecuencia, maximizar la combustión del tejido graso.

Ingesta calórica total

El hecho de eliminar la primera comida del día debería suponer un ahorro en la ingesta total de energía, cosa que beneficiaría la pérdida de peso. Sin embargo, si no se realiza correctamente (añadiendo una toma de hidratos de carbono al comenzar el ejercicio) podría provocarse un efecto rebote, ya que la sensación de hambre al finalizar la actividad sería tan grande que induciría a una ingesta de alimentos que puede superar el ahorro previo. El objetivo final se convertiría en un problema.

Carácter del entrenamiento

El hecho de no ingerir ningún alimento puede provocar una sensación de vacío y de hambre. Esta sensación conduce a una debilidad general, por lo que puede adoptarse técnicas incorrectas que perjudican tanto a la realización del entrenamiento como a la transferencia de los progresos a la competición. Es decir, el entrenamiento podría volverse contraproducente debido a la incapacidad para adoptar la técnica adecuada.

Conclusiones

El entrenamiento en ayunas es una técnica que puede realizarse sin, aparentemente, ningún tipo de problemas siempre y cuando se sigan las indicaciones que hemos mencionado anteriormente. Es primordial tener en cuenta que no debe realizarse en sujetos en iniciación; se debe tener una mínima base aeróbica para que sea efectivo. En cualquier caso, para la pérdida de peso y masa grasa existen métodos más efectivos y saludables. No dudes en consultar con profesionales.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de PreparadorFisico.net

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