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Los calambres musculares (2ª parte)

Los problemas de la teoría de la pérdida de electrolitos

Con el ejercicio, excretamos sudor para controlar la temperatura corporal. El sudor está compuesto, principalmente, por agua y electrolitos. No obstante, la concentración de electrolitos en el sudor es mucho menor que en la sangre, por lo que podríamos decir que se trata de un líquido “hipotónico”. El ejercicio físico, por tanto, no tiende a reducir la concentración de electrolitos en sangre, sino a aumentarla, a pesar de que su cantidad total es, evidentemente, menor; por lo que ese no debería ser el problema que causa los calambres.

En la ultramaratón de Comrades se realizó un estudio, a lo largo de tres años, en el que se detectó que el 80% de los participantes finalizaban con una pérdida significativa de peso, pero con unos niveles altos de sodio. Así pues, la pérdida de líquidos no implica una caída del sodio sanguíneo, sino que deriva en una hipernatremia. La solución de esta controversia podría encontrarse en las personas que sufren el conocido como “sudor salado”, por el cual pierden más sodio respecto a lo normal.

Sudor salado: un grupo de población “inventado” que tampoco explica las consecuencias de la sudoración.

“Sudor salado” es un término aplicado a todas aquellas personas que pierden una cantidad relativamente alta de sodio con la sudoración. En multitud de webs y revistas se advierte a este colectivo de la necesidad de reponer con sumo cuidado las reservas de este electrolito. Sin embargo, todavía no se conoce qué implica realmente el “sudor salado”. Se sabe que una persona normal pierde un máximo de 50 mM de sodio (la mayoría de deportistas están por debajo de esa cifra), y se estima una persona con “sudor salado” podría perder en torno a 100 mM de sodio. Esto equivale a una pérdida de 2,3 gramos por litro de sudor, mientras que la sangre contiene 3,2 gramos por litro, por lo que se vuelve a confirmar que el “sudor salado” sigue siendo un líquido hipotónico y no implica la aparición de una hiponatremia.

En resumen, las bebidas deportivas que se toman para reponer las reservas de sodio son totalmente inefectivas y se trata de líquidos hipotónicos que diluyen el plasma sanguíneo.

Teoría alternativa: Disfunción del control de los reflejos musculares

La teoría alternativa fue propuesta por Martin Schwellnus en el año 1997, cuando no encontró ninguna relación entre los calambres musculares y los niveles de electrolitos en corredores y triatletas. Esa hipótesis se basa en una disfunción del control reflejo de los nervios motores a causa de la fatiga.

En la tercera y última parte del artículo veremos varias preguntas para sostener esta teoría.

Resumido y traducido de: Tucker, R., y otros (2009). Runner’s World The Runner’s Body. New York: Rodale Inc.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de PreparadorFísico.net

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